En este pasaje somos llamados a correr con paciencia la carrera que está establecida ante nosotros, poniendo los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe.

El pasaje presenta nuestro andar cristiano, nuestra vida cristiana, como una carrera que necesitamos correr:

 

1) con paciencia, y

2) poniendo los ojos en Jesús, quién es el autor y consumador de nuestra Fe.

Pablo en otro pasaje, en Filipenses esta vez, habla de nuevo sobre la carrera.

Ahí leemos:

Filipenses 3:12-14

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Pablo no se contaba así mismo como ya haber ganado el premio.

Sino que desestimaba aquellas cosas que quedaron atrás prosiguiendo a la meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Había una meta a la cual llegar, un premio que recibir.

Pablo no consideraba este premio como ya recibido, sino que enfocaba su vida en recibir este premio.

Era una persona con objetivos con la meta de alcanzar el supremo llamamiento de Dios.

Pablo habla de nuevo sobre la carrera y el premio en 1 Corintios 9:24-27 que dice:

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.”

Pablo corría la carrera buscando una corona incorruptible.

Tenía su objetivo establecido y su meta era recibir la corona incorruptible de las manos del Señor, no permitiría que nada se interfiriera en ello.

No corría con inseguridad.

Sabía su meta y estaba seguro del premio que le esperaba.

Así como los atletas se disciplinan teniendo en mente su meta de ganar las carreras, así también Pablo disciplinaba su cuerpo, poniendo atención que mientras le predicaba a otro, el mismo no se descalificaría.

La carrera que Pablo corría, no era solamente para Pablo.

Nosotros también corremos la misma carrera, la misma corona, el mismo premio nos espera también.

Continuando, la carrera que tenemos que correr también es presentada como una batalla en el pasaje anterior de 1 Corintios. Pablo habla de ella en otros pasajes también. Uno de ellos es 1 Timoteo, donde Pablo le está dando instrucciones a Timoteo, escribe:

1 Timoteo 6:12

Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”

Hay una buena batalla, la buena batalla de la fe, que tenemos que pelear.

También en su carta a los Gálatas, Pablo preguntándose sobre su estado de fe escribe:

Gálatas 5:7-10

Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?

Esta persuasión no procede de aquel que os llama.

Un poco de levadura leuda toda la masa.

Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea.”

Corrían bien pero ya no corrían.

Alguien los impidió, les causó problemas.

No sólo satanás, sino que muchas veces oímos distintas voces que nos detienen.

En el pasillo se oye la siguiente pregunta ¿porqué la gente se va?

Jesús responde a sus discípulos de la siguiente manera en Juan 6:65-66

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado por el Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él”.

Parece que en la carrera también hay un competidor, alguien que no quiere que corramos bien, y si es posible, que no la corramos.

Pablo de nuevo habla sobre la carrera y la batalla en 2 Timoteo 2:3-5:

2 Timoteo 2:3-5

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.”

La carrera se convierte en batalla y la batalla se convierte en guerra.

El atleta es también un soldado y el soldado es también un guerrero.

Y un buen soldado tiene que aprender a resistir duramente.

Así que, el buen soldado o corredor:

  1. i) Corre la carrera con paciencia.

No podemos correr la carrera sin permitirnos ser impedidos por cualquier obstrucción, y sin desvanecernos en el camino.

Nosotros, debemos perseverar hasta el final como ellos hicieron.

  1. II) Tiene objetivos puestos y su meta en la vida no es el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Es aquí donde tengo que estar dispuesto a oír la voz del Espíritu, y seguir su guía.

El Espíritu Santo asume el papel de guía y consejero, guiándonos por el camino en que debemos andar y revelándonos la verdad de Dios. 1 Corintios 2:9-10

9 Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

III) No corre con incertidumbre.

No golpea al aire. En frente de sus ojos tiene el objetivo, el premio, la corona incorruptible.

Significa que no corrió no sabiendo qué objeto quería alcanzar.

@ “no corro a lo loco;

@ no me afano por nada; sé lo que busco,

@ y mantengo el ojo fijo en ese objeto;

@ tengo la meta y la corona frente a mis ojos.””

  1. IV) Se disciplina y sabe muy bien que él mismo se puede descalificar.

Tomando en cuenta el peligro de la descalificación, Pablo nos dice en

2 Corintios 13:5

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”

@ El buen corredor, se examina a sí mismo,

@ Se revisa para ver si está en la fe.

@ Se prueba y se disciplina.