Romanos 5:11

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Nuestro corazón debe llenarse de gozo al pensar en que nuestro amado Señor ha entregado su propia vida para que podamos recibir el perdón de los pecados, aún de aquellos que no nos atreveríamos a mencionar:

Colosenses 2:13

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

Si Jesús ha hecho tal obra por nosotros:

¿No deberíamos perdonar a los demás?,

¿no deberíamos aceptar a los demás como son?,

¿no deberíamos aborrecer nuestra falta de perdón?

La mayoría de las personas de hoy son personas que han experimentado el sentimiento de amarguras, iras, y resentimiento.

Los sentimientos retenidos corroen al individuo, hasta que algunos llegan a transformarse en incapacitados emocionales y enfermos físicos.

Su capacidad para actuar se reduce, disminuyendo su eficiencia.

Con frecuencia tienen dificultades para dormir y para relacionarse, tanto en su familia como fuera de ella.

Meditemos en la parábola de los dos deudores Mateo 18:23-35

23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.

28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

  1. a) De allí podremos extraer las siguientes lecciones:
  • El que no perdona es egoísta, porque Él recibe el perdón de Dios, pero no está dispuesto a perdonar.
  • El que no perdona exige de los demás una perfección que él mismo no tiene.
  • El que no perdona será juzgado por Dios, con la misma vara con la cual él está midiendo a los demás.
  • Que nuestro lema para con el prójimo sea: “La misericordia triunfa sobre el juicio” Santiago 2:13

Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

  1. b) Señales de una persona que no perdona:
  • Deseo de hacer justicia por mano propia.
  • Obsesión en cuanto a pensar y hablar del tema.
  • Una angustia amarga “porque donde hay contención, hay perturbación y toda obra perversa”

Santiago 3:16

¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

  • Serias dificultades para orar.
  • Espíritu y actitudes irritables.

 

  1. c) Consecuencias por no perdonar:
  • Dios no nos perdona

Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condeneis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

  • Pierde la bendición

1 Pedro 3:8-12

8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 10 Porque:

El que quiere amar la vida, Y ver días buenos,

Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño; 11 Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala. 12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

  • Le da lugar al diablo

Efesios 4:26-27

26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo.

  • Se levanta una barrera con la que dividimos el cuerpo de Cristo y por lo tanto despreciamos la Santa Cena.

Por tal motivo es inminente que arreglemos nuestra cuenta con quien sea para que podamos celebrar la Cena del Señor tal como Jesús la instituyó, y así conmemorar lo que Él hizo por nosotros.

 

  1. d) ¿Qué hacer cuando alguien tiene resentimiento?

Mateo 5:23-24

23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Debemos acercarnos a la persona.

Aunque no le hayamos hecho nada, no podemos dejar a nuestro hermano dolido, con amargura o resentimiento.

Acercarnos y decirle que lo notamos distinto, y tratar de agotar todos los recursos para arreglar nuestra situación con la persona y lograr estar en paz.

 

  1. e) ¿Cómo actuar cuando nos enteramos que un hermano tiene algo en contra de otro?:

También debemos tratar de que, dentro de nuestras posibilidades, haya paz entre

ellos (en lugar de dar lugar solamente al chisme). En Mateo 5:9 nos dice el Señor Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Debemos imitar a Jesús en amor y  mansedumbre y así tenemos que ayudar a quienes han pasado por algún conflicto.

 

Es nuestra responsabilidad orar por los que viven en amargura y falta de perdón, así

como lo declara la Palabra en 1 Juan 5:16a:

Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida…

  1. f) ¿Cómo liberarnos de la falta de perdón?:
  • Reconociendo nuestro pecado delante de Dios.
  • Pidiéndole a Dios que nos ayude con su amor a perdonar.
  • Hablando con la persona con toda franqueza, con un espíritu humilde y reconciliador.

 

Un sencillo modelo de oración podría ser:

“Dios mío eres Tú el que perdona todos mis pecados, Te alabo por tu misericordia y te ruego en esta hora que perdones mi

amargura y mi falta de perdón.

Quiero caminar en rectitud e integridad.

Ayúdame a estar en paz con mis hermanos y a restaurar todo el daño que haya

ocasionado.

Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”.